(Capitulo Final)
En el final de sus tiempos, El Loco, permanece calmo, en su tumba, sin sonidos o comentarios, sin deambular por los pasillos del inconsciente.
La Historia que se trató en las cuatro anteriores publicaciones, es una simple metáfora de lo que muchas personas sufren día a día, algo que enferma el ser y que no se frena hasta que, literalmente, muere un sentimiento, hablamos de los celos.
La definición de los mismos seria: "Son una respuesta emocional, que surgen cuando una persona percibe una amenaza hacia algo que considera suyo. Comúnmente se denomina así a la sospecha o inquietud ante la posibilidad de que la persona amada nos reste atención en favor de otra. También se le conoce así, al sentimiento de envidia hacia el éxito o posesión de otra persona."
Los celos han sido motivo de grandes catástrofes en la historia de la humanidad, ya sean por una cuestión sentimental, como también material o simplemente por envidia de algo que posee el otro.
Este es el ultimo capitulo de una historia, obviamente no hace falta ampliar mas, salvo que El Loco renace una y otra vez, a menos que sea curado, lo cual, personalmente recomiendo que sea puesto en practica.
La Soledad es una aliada muy importante al Loco, es la que produce que se comience a retorcer en su tumba con ansias de volver a resurgir, la Soledad no siempre es buena consejera, es mayormente una dosis de éxtasis que acelera procesos que no se han cerrado y permite que se destape un cajón para hacer aparecer un nuevo loco, mas fuerte, mas ruin, mas asesino, con cada resurrección.
"El que es celoso, no es nunca celoso por lo que ve; con lo que se imagina le basta"
Jacinto Benavente 1866-1954 Dramaturgo español
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