miércoles, 1 de abril de 2015

Carta abierta al amor

Estimado, por la presente me dirijo a Usted con el fin de hacerle llegar algunas opiniones respecto a su conducta, muchas veces influenciada por agentes externos pero no así, eximible de la culpa que usted ha de tener.

Me dijo que es lo más lindo del mundo. Debería tener puesta la fecha de vencimiento puesta. Entiendo que si no se conserva adecuadamente se pudre, pero no es mi culpa que la heladera haya sido de pésima calidad y no haya sabido mantenerlo. El castigo es demasiado grande a veces, teniendo en cuenta que este factor no fue propio.

Me dijo que me tenía que jugar. Le podría haber anexado a esa definición la explicación necesaria para que las partes entiendan el concepto de la palabra jugar. Yo comprendí que era la acción de animarme a superar todos los obstáculos hasta incluso dejando todo detrás. De saber que se refería al concepto de diversión y de patear el tablero al momento de no gustar algo, me hubiera quedado en mi casa armando un rompecabezas.

Me dijo que el que apuesta no gana. Debería haber incluido en la letra chica que la posibilidad de perder siempre es más grande. De haberme explicado que el groupier que aceptaba mis apuestas tenía los dados cargados, posiblemente me hubiera retirado de la mesa con lo poco que tengo y no me hubieran limpiado hasta dejarme sin nada.

Me dijo que no hay que hacer lo que no nos gustan que nos hagan. Definitivamente en la versión de bolsillo que todo el mundo lee, ese capítulo no lo incluyó, ¿verdad?
¿O acaso soy el único que leyó su manuscrito? Mande a imprimir una nueva versión de su “Best seller”, definitivamente esa parte la mayoría no la entendió.

Me dijo que ame con el corazón. De saber que hay personas que aman con el hígado, ahí, donde se concentra la bilis, definitivamente hubiera usado otro órgano para amar, el cerebro por ejemplo. ¿Usted conoce el cuerpo humano? ¿O simplemente nombró el corazón para hacerlo mas tribunero y así, vender más ejemplares?

Me dijo que sea incondicional. ¿Incondicional a que? ¿A Usted? ¿Usted alguna vez fue incondicional? ¿Sabe acaso lo que es? Me parece que no. No entiendo como puede evangelizar la incondicionalidad cuando Usted ha sido siempre el primero que me abandona. ¿O acaso es simplemente una excusa la de “Ya no hay más amor” para poder venderle otro ejemplar a una persona nueva? Creo que Usted ha hecho un negocio sumamente lucrativo para Usted mismo. Condicionando a ser incondicional simplemente sabiendo que, con que una sola persona lo sea, más volúmenes vendería.

Me dijo que me deje llevar. Si hubiera aclarado que el dejarse llevar podría hacerme encallar en costas de islas desiertas, sin siquiera poder elegir lo que me gustaría llevarme a esa isla, jamás hubiera renovado mi pasaporte. Definitivamente es un pésimo guía de turismo. Sépalo.

Me dijo que vale la pena. ¿Usted alguna vez penó por amar? Cuándo me lo demuestre, volvemos a hablar.

Me dijo muchas cosas. Ahora permítame decirle algo.

Seguí todos sus consejos al pie de la letra, tal cuál lo tiene en sus libros a la venta. 

Usted me ha mentido.

Usted me estafó.

Devuélvame el dinero. 

2 comentarios: