Estimado,
por la presente me dirijo a Usted con el fin de hacerle llegar algunas
opiniones respecto a su conducta, muchas veces influenciada por agentes
externos pero no así, eximible de la culpa que usted ha de tener.
Me dijo que
es lo más lindo del mundo. Debería tener puesta la fecha de vencimiento puesta.
Entiendo que si no se conserva adecuadamente se pudre, pero no es mi culpa que
la heladera haya sido de pésima calidad y no haya sabido mantenerlo. El castigo
es demasiado grande a veces, teniendo en cuenta que este factor no fue propio.
Me dijo que
me tenía que jugar. Le podría haber anexado a esa definición la explicación
necesaria para que las partes entiendan el concepto de la palabra jugar. Yo
comprendí que era la acción de animarme a superar todos los obstáculos hasta
incluso dejando todo detrás. De saber que se refería al concepto de diversión y
de patear el tablero al momento de no gustar algo, me hubiera quedado en mi
casa armando un rompecabezas.
Me dijo que
el que apuesta no gana. Debería haber incluido en la letra chica que la
posibilidad de perder siempre es más grande. De haberme explicado que el
groupier que aceptaba mis apuestas tenía los dados cargados, posiblemente me
hubiera retirado de la mesa con lo poco que tengo y no me hubieran limpiado
hasta dejarme sin nada.
Me dijo que
no hay que hacer lo que no nos gustan que nos hagan. Definitivamente en la
versión de bolsillo que todo el mundo lee, ese capítulo no lo incluyó, ¿verdad?
¿O acaso
soy el único que leyó su manuscrito? Mande a imprimir una nueva versión de su “Best
seller”, definitivamente esa parte la mayoría no la entendió.
Me dijo que
ame con el corazón. De saber que hay personas que aman con el hígado, ahí, donde
se concentra la bilis, definitivamente hubiera usado otro órgano para amar, el
cerebro por ejemplo. ¿Usted conoce el cuerpo humano? ¿O simplemente nombró el
corazón para hacerlo mas tribunero y así, vender más ejemplares?
Me dijo que
sea incondicional. ¿Incondicional a que? ¿A Usted? ¿Usted alguna vez fue incondicional?
¿Sabe acaso lo que es? Me parece que no. No entiendo como puede evangelizar la
incondicionalidad cuando Usted ha sido siempre el primero que me abandona. ¿O
acaso es simplemente una excusa la de “Ya no hay más amor” para poder venderle
otro ejemplar a una persona nueva? Creo que Usted ha hecho un negocio sumamente
lucrativo para Usted mismo. Condicionando a ser incondicional simplemente
sabiendo que, con que una sola persona lo sea, más volúmenes vendería.
Me dijo que
me deje llevar. Si hubiera aclarado que el dejarse llevar podría hacerme
encallar en costas de islas desiertas, sin siquiera poder elegir lo que me
gustaría llevarme a esa isla, jamás hubiera renovado mi pasaporte. Definitivamente
es un pésimo guía de turismo. Sépalo.
Me dijo que
vale la pena. ¿Usted alguna vez penó por amar? Cuándo me lo demuestre, volvemos
a hablar.
Me dijo
muchas cosas. Ahora permítame decirle algo.
Seguí todos sus consejos al pie de la letra, tal cuál lo tiene en sus libros a la venta.
Usted me ha mentido.
Usted me estafó.
Devuélvame
el dinero.